Vistas de página en total

martes, 15 de enero de 2013

Te odié lentamente...


Te odié lentamente, como si en el fondo te amara… Recorrí el contorno de tus ojos, con mis dedos, como si algo superfluo buscara… y en tus pestañas sentí una bandada de pájaros sin alma, mientras me mirabas. No supuse que algo dirías, y fui yo quien se quedó ciego y sin palabras. Te odié lentamente, y todavía no sé si en el fondo te amaba…
Lamenté que una brisa del sur te hiciera aparecer fugazmente en un minúsculo espacio de mi pensamiento cóncavo... Beodo por la ausencia misma, ausencia que nace de una soledad inexorable y tardía, como lluvia de verano, como quien busca en un segundo algo parecido a la eternidad... No supe que hacer, y encendí un cigarrillo.
Besamos suavemente el lado oscuro de nuestra propia soledad, tocamos el fondo sin saber que habría algo más, allí...justo al fondo.
Nos odiamos lentamente, como si no supiéramos diferenciar las pasiones, mordimos nuestra propia sombra, y en algún recoveco distante de nuestra piel rozándose... sentimos algo parecido a la libertad...

No hay comentarios:

Publicar un comentario