Pareciera
Pareciera que encontré el ala de un ángel entre medio de unas ruinas, desordenado fui intentando ordenar los esquemas, maldiciendo los versos que toqué debajo de sus plumas.
La noche tenía el sabor de la derrota del mal, dulce y melancólica como las profundidades del mar, sequé de sus ojos las lágrimas internas, besé sus labios como queriendo subsanar tanta herida abierta, como intentando comprender el amor de las putas hacia los soldados en medio de la guerra, como queriendo saber el enigma de sus ojos perdidos.
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