Desatinado, quizás fuera de mí…
Con la laxitud de mis versos estorbando en los rincones, más
complejos, más estrictos y más inciertos.
Tan próximo al encierro, de enjaular palabras arbitrarias,
escapando de la ley…que encadeno mis manos por falta de aquello, que me hace
ser.
Tan lejos de vos, que me pierdo…
Como delito leve, te pienso como espasmo después de los
excesos de una noche cabría.
Me peligra el deseo de encontrarte, me desmiente la verdad
al oído. Y lo peor es que susurra en su dialecto.
En cada espacio, hay error…en mi cama un abismo.
Somos “trémulos de pavor, nos pensamos bravos y acometemos
feroces ya mal heridos”.
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