Me pierdo en tu acertijo, me quedo siempre con la duda, me quedo en tu cintura hasta que el amanecer me apure a volver a la rutina.
Quince días no es demasiado, ni siquiera una vida entera…ni siquiera la vida eterna, a tu lado…
Mientras que las distancias no enfríen las pasiones, y mientras que el olvido no olvide ser olvidado, te buscaré de todas formas hasta en el recoveco menos indicado, en los suburbios, en el mercado, en los parques, en las bibliotecas de las facultades, en los bares, en los palacios, en las trincheras, y en todos lados…
Y aunque no te encuentre, siempre te encuentro en un reflejo de mi mente, constantemente, como una parte de mi, como un complemento inevitable para seguir viviendo.
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