La mañana se fugó, como quien busca su libertad, como quien desea despertar de un sueño atolondrado.
Pasó la tormenta, los miedos al fracaso, la euforia del éxito, la suavidad de tus manos, el reflejo de mis ojos en los tuyos, mientras tanto aprender a vivir es algo que intentamos día a día, como quien busca la razón de la existencia en una sopa de letras o en una hoja vacía, en una verdad o en alguna mentira...
Ya solté las amarras, arrié las velas, el viento leve del sudeste por el momento favorece mi rumbo, el mar está tan calmo que parece una pincelada de acuarela, el cielo lo suficiente mente despejado para que el sol irradie su vitalidad, en nuestros corazones.
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