Amanece tan crudamente que desespera, la noche se pierde en el olvido, quizás quede en el recuerdo, pero siendo franco prefiero el olvido…
Amanece y antes del alba, el canto de los pájaros salvajes desvaría el desvelo,
No debí ser yo quien abrió el cerrojo de tus ojos, y encender en la noche la pasión como si fuese yo quien perdería la cordura, la razón.
Amanezco aferrado al sueño que soñé, al después de tu después, a tu cielo y a tus pies.
Amanezco cómplice de todo y culpable de nada, desesperado buscando luz entre la niebla, transpirado y sin aliento, cansado de buscarte cada noche…
El frío eriza tus pezones y congela mis manos, tu boca sabe a mar, mi boca a un agridulce que empaña la mirada.
Mientras tanto en el cielo, se alborotan los pájaros del sueño,
Te perdí una noche, y lo acepto, pero no quiero volver a soñar con tu espejo que refleja lo que soy a puras penas, y al pensarte me pregunto, ¿no tendrán frío los pájaros? Los pájaros del sueño.
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